En diseño web hay un enorme abanico de posibilidades, tanto para el cliente como para las empresas que dan este servicio.

Esta amplitud, muchas veces, deja hueco al engaño y a la mala praxis por parte de algunas empresas. Por eso, es muy importante que sepas qué es realmente lo que necesita tu página web y qué es lo que esperas de ella.

En los últimos cursos que hemos impartido en Huelva, nos hemos encontrado con nuevos escenarios de negocio, todos ellos enfocados en mejorar la imagen de pymes en Internet. Todos ellos tienen claro que necesitan tener una página web pero, no todos saben solicitar estos servicio. Cuando ocurre esto, estamos dando cancha a las empresas interesadas en sacar partido de la ingenuidad o el simple desconocimiento técnico de un producto o servicio.

Hablamos concretamente del comercio electrónico. A pesar de que el ecommerce está notando un importante ascenso en cuanto a oferta y demanda en los últimos años, no todo es «vendible» o «comprable» a través de la red. Basta con observar algunas estadísticas para comprobar cuáles son los productos más demandados y determinar, fácilmente, si lo que nosotros queremos vender, puede tener o no cabida en la demanda actual.

Existen para ello numerosas herramientas que las empresas de diseño web utilizamos para generar estudios de mercado, estadísticas y otros servicios que enriquecen el producto final. Gracias a estas herramientas, podemos determinar si un producto o familia de productos tendría salida en el negocio del ecommerce. En una simple consulta, Google Adwords es capaz de decirte si una serie de palabras clabe, por ejemplo «comprar jamón», «jamón ibérico de bellota»… tienen consultas suficientes como para hacer una tienda online interesante al consumidor.

En este punto entramos nosotros. Nos sentimos obligados a trasladar esta información a nuestro cliente. La franqueza es una virtud que no podemos abandonar, sobre todo porque montar una tienda online de un producto con escasa demanda, para un negocio local (muy local), sin avisar antes al propietario de las bajas perspectivas de retornar su inversión, es un acto de mala fe.

Por eso, te invitamos a que, antes de decidirte por una u otra empresa, compares precios, opiniones y sobre todo, franqueza. En Internet, vale todo, pero… no vale todo, verdad?

¿Qué opinas de esto?

Imagen obtenida de www.deviantart.com