Por nuestro trabajo, recorremos el ancho y largo de las redes sociales a diario.

Pasamos muchas horas estudiando perfiles, los que gestionamos nosotros y los que gestionáis vosotros. A menudo, nos encontramos con publicaciones que nos preocupan, por cuanto quienes las hacen, quizá no sean conscientes del daño o el peligro que pueden ocasionar.

Desde aquí, te invitamos a reflexionar cuando decidas publicar una foto de tus hijos, de tus amigos en situaciones comprometidas… Ten mucho cuidado cuando alguien sube una foto sobre ti a Facebook, Instagram, Twitter, especialmente si puede comprometerte. Cada vez más, las empresas se fijan en los perfiles sociales de sus empleados (los actuales y los futuros). Hazte esta pregunta: ¿contratarías a una persona que en su perfil de Facebook sólo pusiera fotos tomando alcohol? Quizá esta persona bebe alcohol con sus amigos en algunas ocasiones, pero siempre que lo hace, sube las fotos a Facebook… 

Cualquier detalle, por insignificante que parezca, puede ser motivo para que alguien te acose, para que pierdas una oportunidad laboral y muy importante, para que tu empresa deje de ingresar miles de euros de aquellos clientes que antes no sabían tu opinión sobre la política, y ahora que la publicas en Internet, tienen un aliciente para comprar a tu competencia.

No uses la imagen de tu empresa para atacar a nadie, para insultar o menospreciar a terceros. Mantén la integridad de tu negocio siempre por encima de disputas sobre religión, sexo, política o actualidad. Es un error que en esta época de convulsión, se paga, y muy caro.

Por eso, aprende a gestionar tu presencia en la red. Escribe con educación, sin faltas de ortografía, sin insultar y sobre todo, sin publicar la imagen de personas que por su edad o desconocimiento, no te han dado su permiso expreso para hacerlo. Tus hijos, quizá piensen en esto cuando tengan la edad de trabajar y las costumbres de sus papás, sean un obstáculo indeseable para su futuro.

Nuestra libertad, termina donde empieza la de los demás y en Internet, aunque sea un mar de datos infinito, esta regla debe ser primordial para que tenga sentido como herramienta, y no como canal para mostrar lo que nunca haríamos en la calle.

Para acabar, te lanzamos una reflexión: Antes de publicar de nuevo algo en Facebook, piensa si lo harías en la calle principal de tu ciudad, subido en un escenario y con un megáfono en la mano. A la postre, es casi lo mismo.

Feliz domingo a todos!